Guaidó, con prisa tras la pausa

Tras la pausa de aireación internacional en su entorno iberoamericano, que le permitió a enervar sus apoyos exteriores, con movilización de los representantes diplomáticos en Caracas junto a reactivación de los apoyos estadounidenses, en forma de renovadas advertencias de intervención militar para el caso de que la dictadura castro-chavista cumpliera su amenaza de apresarle en el caso de que regresara a su patria, el Presidente genuino de la mayoría parlamentaria de Venezuela regresaba por el aeropuerto de Maiquetía, desde su etapa en Ecuador, luego de sus visitas a Colombia, Paraguay, Brasil y el propio Ecuador dónde emprendió el regreso.

Al cabo de ese paréntesis, el trallazo de la represión castro-chavista por las periferias venezolanas respecto Brasil y Colombia, con un saldo de siete indígenas muertos en el primer escenario y 468 heridos en la zona divisoria colombiana, por causa de las presiones para introducir en Venezuela alimentos y fármacos procedentes de los envíos de EE.UU, procedentes de su programa de ayuda.

Es lo presumible ahora la inmediata reactivación de las manifestaciones callejeras contra la dictadura del madurismo gobernante, nunca más lejos que ahora de la estabilidad y de la confianza en su propio margen de subsistencia. El hecho de que haya sido Delzy Rodríguez, el segundo nombre del régimen, la persona enviada a Moscú para entrevistarse con Vladimir Putin configura la presunción de que la cosa está tan apurada como para que Maduro no se mueva Caracas. Y que el mensaje enviado a Moscú sea tan importante como para que no pudiera ser otro quien lo llevara a Vladimir Putin.