Rusia se destapa a tope con la defensa de Maduro

Estamos al final de un proceso de decantación internacional de las posiciones sobre la dictadura de Nicolás Maduro. Ya no es sólo la definición de Moscú contra la celebración de elecciones en Venezuela y la denuncia de Vladimir Putin sobre los “planes” de invasión militar del país por parte de Estados Unidos.

El “destape” del proceso de convergencia entre el Moscú putiniano y la Caracas comunistizada actual, cuando Maduro envía a Moscú a su segunda en la cumplida pirámide del sovietizado sistema venezolano, Delcy Rodriguez, con facultades poco menos que plenipotenciarias a resolver con el que fue estrella del KGB, asuntos de rango logístico mayor como el traslado a Moscú de la casi “embajada petrolera“, de la delegación de PDVSA en Lisboa para despachar en unidad acto, función y enfoque los temas económicos y militares, conjuntados para su manejo sólo, a persona de la más absoluta confianza. Una mujer en el vértice del sistema, cuya función política actual, aparentemente, está frenando el regreso de Guaidó a su patria.

La cooperación ruso-venezolana en el plano, financiero y petrolero, con el suministro de armas, nunca estuvo más de cerca administrada que lo está ahora mismo. Y es así, no por cualquier otra razón, porque, a lo que parece Putín le está ganando la mano a Trump. Por eso se destapa a tope.