Riesgo nuclear por el tema de Cachemira

Rebrota, como espectro de un riesgo bélico con armas nucleares, por la compartida región de Cachemira entre la India y Pakistán, Estados emergidos a la independencia soberana tras de la caída del Imperio Británico en el Indostán; Estados diferenciados por los credos religiosos de sus respectivas mayorías: Pakistán, con la islámica, y la India, con el hinduismo. Cachemira, espacio interpolado entre uno y otro Estado, comparte asimismo la dualidad religiosa de la población, lo que ha sido, desde el inicio de las respectivas independencias de uno otro ente soberano, origen y causa de inestabilidad en el Centro y Sur del Continente Asiático.

A primera vista, el rebrote de un riesgo bélico entre India y Pakistán trae su origen, en un segundo envite, de la inestabilidad inherente del Islam radicalizado por su ignición ideológica en contacto con las militancias de políticas de signo nacionalista, tal como prendió inicialmente durante la ocupación soviética de Afganistán, al colisionar el Islam suní más radical ,agitado por la CIA contra la ocupación soviética en ese territorio del Asia Central, en cuyos rescoldos bélicos cristalizó Al Qaeda. El patrón de los yihadismos que después han parasitado guerras y conflictos posteriores. El último, el de la muy sangrienta guerra civil que en Siria cerró, de tan nada previsible modo, la llamada Primavera Árabe brotada y crecida en el norte de África.

Ese mismo yihadismo, que parasita conflictos por riguroso turno, podría estar anidado también en el rebrotado conflicto de Cachemira. Suyo podría ser el ataque terrorista de las huestes anidadas en Pakistán, con el atentado en el que murieron 42 policías, y que ahora ha merecido la réplica de Nueva Delhi con el bombardeo aéreo de un campamento de terroristas situado en geografía pakistaní, creándose con ello una tensión entre dos Estados municionados con arsenales nucleares. Estamos ante riesgos mayores y en una ocasión nada menor para un arbitraje de Donald Trump, ahora por Vietnam, relativamente cerca, para volverse a encontrar con el hombre de Pyongyang.