Revueltas en Argelia contra la reelección de Buteflika

En el otoño del ciclo histórico norteafricano que comenzó en Túnez con la llamada “Primavera Árabe”, que trajo consigo un cambio sistémico por la cornisa de la vecina África, derrumbando el régimen tunecino en primer lugar, la dictadura del coronel Gadafi tras de la guerra civil que originó su impacto; la caída del autoritario sistema de Egipto y la cadena de sucesivos cambios en el país de los faraones, con alternativas para todos los gustos, incluido el integrismo de los Hermanos Musulmanes que habían dado muerte al presidente Sadat; la llegada de éstos al Poder, del que fueron apeados por el general Al Sisi, restaurador del autoritarismo nasseriano y del autoritarismo militar como alternativa norteafricana y panarabista frente al islamismo radical y violento: mutado en terrorismo resuelto en Estado Islámico y otras barbaries posteriores a la de Al Qaeda, antes y después de su reiterada presencia en la dilatada guerra civil de Siria, aparentemente arribada a sus estertores.

Pues bien, sucede ahora en Argelia, ámbito en el que la dicha Primavera Árabe no alcanzó su arraigo de sangre, han brotado revueltas y protestas contra la manifestada voluntad del anciano y enfermo Buteflika, leyenda ya en la crónica del nacionalismo argelino, de optar a la cima del poder luego de que en su momento inicial la Primavera Árabe no consiguiera introducir raíces en su base ni en su falda.

Por todo el mundo norteafricano y por el ancho mundo árabe en general, tiene la concertada Europa de la UE una atención no siempre bastante. No es así ahora mismo, cuando acaba de celebrarse un encuentro al más cumplido nivel entre los representantes máximos de la UE y sus iguales de la Liga Árabe. No estaría de más que esa atención siguiera para que nadie fuera de nuestro mundo europeo tuviera que darnos la noticia primera de cuanto pudiera suceder en nuestro vecindario del Norte de África y sus aledaños.