Políticos presos no son presos políticos

Resulta muy irritante tener que discursear sobre lo obvio, puesto que es una obviedad que cualquier delito cometido por un político no le exonera de la correspondiente responsabilidad penal su condición o circunstancia vital de estar incurso, entre tanto, en la actividad política como menester primero en lo profesional o en su día a día. Presos políticos, sin embargo, son encarcelados por un régimen dictatorial, como el chavista en Venezuela, ajeno, en su ordenamiento legal y en su quehacer cotidiano, a cualquier género de garantías propias del respeto de los derechos humanos.

No responden estas líneas a una mera divagación teorética y ociosa en el rango de las obviedades, sino al recién comenzado proceso judicial en el Tribunal Supremo, a los responsables de un delito capital contra la unidad de la Nación española, por parte del Gobierno de la Generalidad de Cataluña. Un suceso de grave magnitud del que derivan hostilidades mediáticas contra la médula jurídica del bien común de los españoles, que no es otra cosa que la defensa constitucional del propio principio de unidad territorial de nuestro compartido destino histórico.

De persistir la presión separatista, tanto desde el catalanismo como por sus flancos sabinianos, esta acción inicial de la propaganda al aire del este enjuiciamiento de los responsables no huidos tras la intentona, parece casi obvio que la vuelta al Artículo 155 de la Constitución sería, en su referencia de campaña, materia de propaganda para las urnas nacionales de primavera. ¿ No habrá de hacerse de la necesidad virtud? Hoy más que ayer, la propaganda separatista ya está en campaña. Esa guerra ya comenzó, obligando a este proceso en el Tribunal Supremo: vértice jurisdiccional de nuestro Estado de Derecho. De la democracia española.