El flanco europeo de un debate español

Es un horizonte neblinoso, de grises. Donde los perfiles de toda cuestión de fondo, de importancia mayor, puede parecer tan abordable críticamente, como, interesadamente, materia de manipulación, recurso dialéctico. En este martes en que comenzó en Madrid el proceso al independentismo catalanista, tanto la materia misma del suceso en sí, la del separatismo en Cataluña, como el mirar de los letrados de las respectivas defensas de los encausados en la desembocadura judicial del golpe de Estado, un primero de Octubre tan reciente, convergen en el recurso al brumoso comparecer del vértice dónde residen los principios de lo inapelablemente incuestionable, por esencial y cierto.

Si la gravedad del atentado separatista de un catalanismo contra la unidad de España, requirió desde el primer momento, por la cuestión en sí y por la aforada condición de los autores del mismo, que fuera la Corte Suprema de Justicia el rango jurisdiccional competente en el caso. Y al propio tiempo, la incardinación internacional de España en la Unión Europea, hacía que la dialéctica de las defensas de los encausados y el horizonte político de sus seguidores, en su proceso de actuación, se desdoblara también, procesal y políticamente, en los correspondientes marcos nacionales dentro de apropia UE.

Tales son, los escenarios en que irán mostrándose, previsiblemente, las fases del entero proceso de un problema español dentro del concierto europeo. Comenzará, pues una crónica nueva en la Historia de España.