Guaidó asume el riesgo de intervención militar

Otro paso, de alcance crítico, en la oposición venezolana a la indiferencia del régimen de NIcolás Maduro frente al desbordamiento clínico que traduce el bloqueo militar del envío de socorro médico procedente de Estados Unidos a instancias de Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela. Junto a las hambres sin cuento ocasionadas por la catastrófica gestión nacional del sucesor de Hugo Chávez, se disparan las muertes ocasionada por las enfermedades infecto-contagiosas, mientras las remesas de fármacos y alimentos no llegan a su destino final, en tierra venezolana, bloqueadas por vehículos pesados en tierra colombiana, camino del acceso venezolano, más allá de Cúcuta.

Mientras tanto, se consideran desembarcos alternativos a los de tierra firme en Colombia por otros, isleños, en el espacio caribeño, alternativos a los utilizados hasta el presente. Todos parecen querer evitar la senda de más riesgo de colisión militar, tanto quienes llevan el socorro médico, junto al alimentario, como los que amenazan con la intervención. Y así, para desactivar el desenlace explosivo, es el propio Guaidó quien plantea que sea el Papa, a quien Maduro reitera demandas de apoyo, interceda para que éste desactive el desbloqueo militar de la ayuda farmacéutica y alimentaria aportada por Estados Unidos.

De esta forma parece, tan posible y factible como deseable, conjurar el riesgo de un choque militar en el Caribe, tan objetivamente indeseable como la tragedia humanitaria inferida y derivada de la incompetencia gestora del que parece último capitulo del chavismo. Capaz de convertir, como ha hecho hasta ahora, el mundo de riquezas naturales venezolano, en un mísero e inflamado sistema de tiranía política, ruina económica y caos social.