Maduro y la fábula del megatransporte ruso

Se encuentran tan aparentemente confusas estas horas del presente y de la presidencia de Venezuela como las razones por las que llegó, días atrás, un gran avión ruso de pasaje al aeropuerto caraqueño de Maiquetía. En paralelo, sobre el papel se ha dicho de una parte y de otra que el aparato transportó 400 hombres para el combate, aunque no soldados; y de otra, que el transporte asignado al avión no eran hombres sino lingotes de oro, para una carga de hasta 40 toneladas. Versiones tan distintas enfrentadas han comparecido en paralelo del mismo modo con que lo hacen Nicolás Mauro y Juan Aiguadó para la Presidencia de Venezuela.

Aunque antagónicas las versiones sobre la carga a transportar por el avión ruso guardan sin embargo un fondo de sustancial similitud y una trabada razón de fondo. Lingotes de oro y gente de armas -con las suyas armas-estarían ligados por una relación de causa-efecto. Con el oro pagaría por el régimen venezolano la asistencia rusa, en armas o combatienes, tanto si hubiera mediado un choque, o, en todo caso, por los suministros de armamento realizados desde la Federación Rusa a lo largo de los años, antes después de la llegada de Nicolás Maduro al Poder.

Sin embargo, antes y bajo de la sobreimpresión generada por el avión ruso llegado a Caracas, está la realidad de las razones y los títulos por los que Aiguadó, como representante de la Asamblea Nacional salida del triunfo masivo de la Oposición en las últimas elecciones libres, tiene preferencia incuestionable en la disputa por la presidencia de Venezuela, tal tal como masivamente reconocen las instituciones todas del mundo libre.