La Caracas semivacía y el síndrome de la biografía

Resuelta la ”jornada histórica” anunciada por Nicolás Maduro (coronación litúrgica del golpe de Estado establecido por medio de urnas que se omitieron, cuando correspondió ponerlas para que Venezuela revocara el mandato presidencial tras su derrota en la última consulta parlamentaria celebrada en libertad), el mundo ha certificado con actos y omisiones lo que previsto estaba y en congruencia correspondía. Sólo comparecieron los Gobiernos de sintonía por su paso en los Talleres Revolucionarios de la Habana, desde el volante del Bus que por Caracas pilotaba, y quienes, por congruencia estratégica, nada tienen que perder y sí mucho que ganar, en lo económico, o en el plano de la estrategia militar, como es el caso de rusos y chinos.

La consolidación fáctica y progresiva del inmenso problema venezolano, no permite, en términos de politica nacional, pasividad.nI silencios desde una mal entendida prudencia política. Venezuela es mucho para España, tanto por razones de pasado como por causas y motivaciones de ahora mismo, de muy estricto presente. Como es el caso del sonrojante caso de José Luis Rodriguez Zapatero, por su colaboración con la dictadura de Nicolás Maduro, al oficiar como soporte de una supuesta mediación entre la Oposición y el cursante secuestrador chavista del régimen de libertades que sostuvo la democracia venezolana.

Se echará de menos que detrás de lo sucedido el día 10, la diplomacia española no se arranque, al menos, por una activación en el seno de la presión europea frente al reforzado secuestro chavista de las libertades.