Giro diplomático hacia el Extremo Oriente

Parece como si el anuncio de una visita del presidente Sánchez a la India en el segundo semestre – que sería la primera de un gobernante español al segundo gran país asiático – formara parte también de los signos que apuntan a definir el año que comienza como el de la apertura del mundo hacia el Oriente Extremo, vista la consolidada interlocución estadounidense con Corea del Norte, de un punto; y de otro, tanto la aparente consolidación de esa brecha como la prevista continuidad en los contactos entre las dos Coreas y la apertura probable de la cancela vietnamita a un segundo encuentro del presidente Trump con la tercera generación en el vértice de la dictadura totalitaria norcoreana.

Puesto que Hanoi, la capital del Vietnam unificado después de su interminable guerra, pudiera estarse perfilando como un añadido polo a la constelación de escenarios que parece formarse con la dinámica de este referido cambio en el planisferio de las relaciones internacionales.

Una revolución cuyos méritos y responsabilidades, para bien y para mal, al presidente Trump corresponden.