Venezuela, en crisis de régimen y sistema

La designación de Juan Guaidó por Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, abre una ventana de desafío al régimen de Nicolás Maduro, establecido tras las últimas elecciones democráticas habidas en Venezuela, en las que el chavismo sufrió una derrota de tal contundencia que el entonces presidente quedó sometido a una consulta revocatoria por referéndum; incumplida y sustituida por la decisión de establecer una nueva Asamblea, lo que supuso golpe de Estado y el establecimiento de un régimen explícitamente dictatorial. Incompatible con el principio de legalidad inherente a todo Estado de Derecho.

La hemorragia migratoria que padece Venezuela en las actuales circunstancias es cuantificada desde observatorios como Gallup en cálculos y estimaciones de que la población joven, de mantenerse el actual estado de cosas, llegará al 42 por ciento. Pero Maduro, inasequible al desaliento personal, y la ceguera de sus correligionarios, lo califica de “patrañas”. En un contexto de esa naturaleza, la opción Guaidó abre paso a su esgrima frontal contra el acuerdo sobrevenido Madrid-Caracas para un proyecto de modernización de carros de combate, razonando que una parte de ese material terminaría en manos de la guerrilla o grupos irregulares.

El régimen de caos económico, fractura social y desarbolamiento jurídico en que ahora se debate Venezuela, compone el escenario en que se ha producido la apuesta política del centro derecha nacional que vino a vertebrar el empuje de las protestas políticas de 2014 y 2017. Protestas frente a las que intercedió la gestión mediadora de José Luís Rodriguez Zapatero. Labor esta presumiblemente próxima a la del acuerdo hispano-venezolano para la referida modernización de los carros de combate.