Crisis poliédrica del régimen venezolano

La revelada investigación del Gobierno colombiano sobre una supuesta trama destinada a eliminar físicamente a Iván Duque, presidente del país, luego de que días atrás fueran detenidos tres venezolanos, a los que les ocupó armas de guerra con su respectiva munición, dentro de un contexto de sobrevenidas tensiones fronterizas entre los dos países centroamericanos, ligados en una tensión vecinal derivada del flujo migratorio que genera la crisis social y económica en que se encuentra sumida la rica República Bolivariana, arruinada por la crisis sistémica en que la tiene sumida el desgobierno del presidente Nicolás Maduro; define y agrava un estado de cosas sin precedentes, cabe decir, en ese ámbito centroamericano.

Un ámbito en el que un día sobrevino el golpe de Estado hondureño, en cuyos entresijos el derrocado presidente Zelaya dispuso del apoyo de Nicolás Maduro, entonces ministro venezolano de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Hugo Chávez. En el trance aquel de Zelaya se rompió el eslabón hondureño en la cadena roja de la cocaína exportada por la guerrilla colombiana hacia el norte de América.

Un dato de relieve cierto en el cuadro epocal de entonces y en los anales de las relaciones colombo-venezolanas que subyacen a esta crónica de ahora sobre los supuestos agentes venezolanos acusados de preparar un atentado contra Ivan Duque, actual presidente colombiano. Pero esto de hoy mismo da de sí para enlazarlo a su vez con las advertencias de la Unión Europea sobre la fragilidad diplomática que se añade al régimen de Venezuela, tal como denota la advertencia de Mogherini, la directora de Política Exterior de la UE.