Kim Jong-un pide cuentas a Trump

El hecho de que Kim Jong-un se sume a la lista de interlocutores internacionales de Donald Trump que  esperan de éste, en el inicio de 2019, a los que piden concreción para continuar los diálogos comenzados pero nunca arribados a parte alguna, en la cuenta anual que acaba de cerrarse, parece definirse como motivo bastante para tomarlo como estribo para el inicio de esta nueva cuenta periodística.

No siempre un personaje de la actualidad política mundial aporta tantos motivos de interés, por su potencial polémico, como lo hace el actual huésped de la Casa Blanca. Si lo atípico de los rasgos fuera razón bastante, en el caso de Donald Trump estaría cubierto muchas veces. La potencia, el rango de su atipicidad, desborda los estándares propios de la clase política estadounidense. Está fuera de los estándares culturales de la primera potencia mundial.

Pero más que todo eso, pesa en el estancamiento del diálogo entre Kim Jong-un y Trump la reserva americana y la continuidad inalterada del arma nuclear norcoreana  y su desarrollo de misiles. O sea, que más que las razones  norcoreanas pesan, para  criticar  a Trump, las del incumplimiento que éste señala por parte del tercer eslabón de la dinastía totalitaria y comunista de Pyongyang.