Cumbre de Katowice, esquina de una ocasión

A la hora de pergeñarse esta nota de actualidad global -más que sólo internacional-, porque afecta al futuro de la Tierra en su conjunto, cuanto se ha debatido sobre el Clima en la ciudad polaca de Katowice, a propósito de lo acordado en la Cumbre de París y de lo reconvenido después, tras de la deserción del voto más relevante de los signatarios, es decir, de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América. Enrocado en la disidencia y la entera marcha atrás de lo previa y solemnemente convenido, tal como hizo con el Acuerdo del año 2015 con la República Islámica de Irán, sobre su desarme nuclear y el fin de su programa para la fabricación de los correspondientes equipamientos atómico y misilístico.

En la Cumbre de Catowice sobre el Clima, cerrada este viernes, el debate se ha centrado, desde la acordado en París, en el objetivo de limitar la elevación del calentamiento global al 1,5 por ciento, frente a las posiciones mantenidas por los frentes del mundo exportador de petróleo y gas: Estados Unidos, Arabia, Kuwait y Federación Rusa. Son los campeones del CO2 contra la nítida mayoría del Acuerdo de París,del que desertó la Norteamérica de Donald Trump, reinstalada de nuevo en el núcleo primordial de la exportación de crudo con la tecnología de extracción, mediante la inyección de agua.

En la mayoría del Acuerdo de París, destacan entre el gran pelotón la Unión Europea, Canadá, Nueva Zelanda, junto a países en desarrollo.

La Cumbre polaca de Katowice, cabe decir la tal como reza el encabezamiento de esta nota, pues tanto decirla como tal, o como vértice formado al converger dos planos: el que representa la mayoría global de quienes apuestan por el realista control del cambio climático, y el del riesgo del enriquecimiento sin medida. Desmesurado.