¿Echará Trump un capote a Ucrania?

En la misma medida que Putín libere los barcos de guerra y marinos ucranios retenidos a la entrada del Estrecho de Kerch, que enlaza las aguas del Mar de Azov y las del Mar Negro, Donald Trump se entrevistará con el mandatario ruso, con el que había convenido reunirse en el encuentro argentino del G20, antes de que el incidente naval ruso-ucranio hubiera cobrado la entidad y dimensión que le son propias, correspondientes a su rango geopolítico. Hasta el momento la asistencia internacional a Ucrania no había llegado a despuntar más allá de una inconcretada disposición de Angela Merkel, la Canciller de Alemania. La baza estadounidense era, y sigue siendo todavía, una variable dependiente de la propia actitud rusa.

Ya con los los interlocutores reunidos en Argentina, las incógnitas no se despejan todavía. La correspondiente a Estados Unidos se distingue de las demás en el sentido de que se ha radicalizado, pues Trump añade y define condición nueva y específicamente rigurosa para entrevistarse con Putin: que Rusia devuelva marinos embarcaciones que apresó. La tropa ha sido trasladada a Moscú y de los barcos no se ha dicho nada. El marco argentino del debate ha oscurecido el problema.

Más allá de los temas económicos, que le son específicamente propios, lo único que se vislumbra es la expectación y la inquietud crecientes.

A diferencia de lo habido en la crisis de Georgia, desatada por su sintonía con la causa occidental, en este episodio ucraniano – cuyo europeismo ha sido también desde primera hora la causa originaria de la réplica rusa en este caso mediaba la indeterminación geopolítica actual de Donald Trump, resultante de su crispación hegemonista veteada distónicamente de racismo e hipercapitalismo.

Posiblemente nunca se dieron en las citas del G20 contextos globales de tan compleja heterogeneidad global como este en que ha sobrevenido el nuevo crujido geopolítico resultante de la desaparición de la Unión Soviética. Un cosmos del que, posiblemente sea Vladimir Putín el más notorio de sus fósiles.