Putin acusa a Poroshenko de electoralismo

Identificada al cien por cien la clave de la llamada de Putin a la canciller Merkel. La potente base comercial determinante de la bonanza económica que preside la actual relación ruso-alemana, basada en los suministros de gas, cubriendo con holgura, rebasándola repetidas veces, la cuota de los consumos ucranios de gas, explica la presteza con la que el aventajado alumno del KGB soviético ha podido colocar su mensaje de que son las causas electorales del Gobierno de Poroshenko, lo que le ha llevado a hinchar el perro de la amenaza militar rusa, como combustible propagandístico, ante las inminentes urnas electorales en Ucrania.

Aunque por muy cierto que supuestamente sean las debilidades políticas del actual Gobierno de Kiev, más cierto es todavía la envolvente rusa de la anexión de la península de Crimea, incursa actualmente en una fase espacial de elongación marítima, embolsando en una unidad de signo de soberanía, diversidades reales efectivas en un proceso de saqueo militar a costa de la realidad física de Ucrania.

Y ocurre, incuestionablemente, que la realidad más cierta de todas a este respecto de Ucrania, es la que responde, al igual que lo sucedido, en la misma cuenca del Mar Negro, con Georgia, con la réplica de Moscú a su definido alineamiento occidental. El principio motor de Putin en ambos casos no es otro que la idea putiniana de que la desaparición de la URSS fue una “catástrofe geostratégica”. Entonces con Georgia y ahora con Ucrania, una vez más, el más distinguido discípulo del KGB, sigue confundiendo la Historia con un calcetín, Como algo susceptible de que se le pueda dar la vuelta.