La Unión Europea pierde los papeles con España

Que la Unión Europea pierda los papeles con España en la grave y dolorosa cuestión colonial de Gibraltar, al dar cobijo corsario a la Primera ministro británica, en una urgida misión de pirateo por la sede bruselense de la Comisión Europea, sobre el texto de uno de los documentos que acompañarán la salida del Reino Unido del ámbito histórico de la UE; que pueda suceder una cosa así en medio de de un escenario internacional signado por la arbitrariedad lunática del actual presidente de Estados Unidos, compone un paisaje histórico que propicia la congoja por los términos de tan bochornoso episodio político.

Resta el menos el consuelo español de que un voto de denuncia en el turno comunitario para convenir la salida británica de la Unión Europea, a cuyo acceso siempre se quiso oponer el General De Gaulle, tan pleno sabedor de las genéticas deslealtades de los hijos de Albión. Pero con todo, sin embargo, el escándalo político que ha puesto a la diplomacia española en la tesitura de objetar el abandono británico de su aventura eurocontinental, ha residido primordialmente en la trapacería comunitaria residenciada en Bruselas.

La Unión Europea, como reza el encabezamiento de esta nota, ha perdido los papeles con España. Albión, sin embargo, ha estado en los suyos de toda su vida. De su entera Historia, tan signada por la deslealtad y la trapacería.