El proceso venezolano envuelve a Rodríguez Zapatero

La reiterada asistencia de José Luís Rodriguez Zapatero, expresidente del Gobierno español, al espacio de contactos arbitrado por el régimen de Nicolás Maduro para los grupos de oposición, antes y después del golpe de Estado que supuso la creación de otra Cámara con las competencias de la Asamblea Nacional cuya mayoría absoluta de escaños fue alcanzada por la Oposición en las últimas elecciones parlamentarias celebradas en Venezuela, antes de que sobreviniera la dictadura en el cien por cien del sistema chavista. Maduro bloqueó la celebración del referéndum revocatorio al que le obligaba la contundencia absoluta de las elecciones habidas.

Al aire del incumplimiento de la Constitución venezolana, al secuestrarse el referéndum revocatorio, sobrevino desde el Poder una estrategia para la dilación indefinida de las obligaciones constitucionales del Gobierno de Nicolás Maduro. Tal estrategia no fue otra que la disposición de un cauce de negociaciones entre representantes del Poder y el mundo político de los partidos que habían logrado una espectacular victoria electoral en las últimas elecciones libres habidas en Venezuela. Oficiador asistente de tal artificio, con la consigna implícita de no llegar a parte alguna, fue la tarea, según parece, asignada al político español de tan probada fidelidad a  los Ideales de izquierdas, al izquierdismo que abarcaría desde la revolución de Asturias en 1934 al populismo levógiro de hogaño, especialmente el podemita, tan activo por los flancos del Gobierno cursante en España.

Son datos de contexto que ayudan a comprender más cumplidamente la dilatada crónica de los servicios de Rodriguez Zapatero al  radicalizado chavismo – puro castrocomunismo – de Nicolás Maduro.