Presión militar y violencia jurídica

La posición de un Tribunal belga y la idéntica actitud de otros jueces, en Alemania, respecto de la violencia jurídica en grado máximo habida en Cataluña, es cosa de gravedad bastante para que deba considerarse la existencia de un problema internacional en el seno de la Unión Europea; en la propia medida que ello significa una intromisión judicial germano-belga en una cuestión dónde se agrede el derecho del Estado español a defender su integridad territorial en todos los supuestos compatibles con la práctica jurídica internacional, tanto en términos genéricos como en el ámbito específico del orden comunitario europeo.

La violencia político-jurídica propia de esta situación plantea un problema no abordado todavía en términos suficientemente sustantivos en el orden de la diplomacia, al menos en lo que toca a una deseable transparencia y suficiente nitidez, más allá de que la manifiesta ilegalidad de uno y otro tribunal europeo, el belga y el alemán, carezcan, por su propia naturaleza, del formato de fuerza que respondería a una acción militar.

La violencia jurídica competencial, practicada por modo sucesivo en Bélgica y Alemania, ni exige ni demanda el concurso de una actuación militar. El atentado, el golpe contra el orden jurídico comunitario en lo que afecta a las respectivas competencias soberanas de sus componentes nacionales, no lo deja de ser por la inexistencia de una presión militar endosante en el contexto nacional de uno y otro juzgado. Una cosa es, en términos genéricos de acción contra el Estado, la acción o presión militar y otra el golpe, jurídico o político, sobre el Estado mismo y su fluir histórico.