El grave deterioro de seguridad climática

Si se hiciera una gráfica de la ruptura en la “normalidad climática” expresada por la demora térmica del actual otoño -que en estas fechas rebasa de largo el llamado “veranillo de San Miguel” -, las puntas pluviométricas ahora cursantes en Baleares, Cataluña y Andalucía Oriental, con los desbordamientos de torrentes que en Mallorca, a primera hora de la mañana habían ocasionado seis muertes y nueve desapariciones, mientras que en Málaga y Barcelona fluían las puntas de anormalidad, pues los desbordamientos habían arrastrado numerosos coches e inundado sótanos y bajos.

Si se hiciera el recuento del elevado y anómalo número de derrames registrados a lo ancho del territorio nacional, junto a las reiteradas inversiones en los sentidos de desplazamiento de los frentes de lluvia Y si se repara en lo masivo de los eventos climáticos observados a lo largo de todos estos meses, significadores en su conjunto de una gravosa discontinuidad, se precipita, en términos inapelables la impresión de que el cambio climático, más que sólo una expectativa de cambio, de algo por llegar, es la constatación de lo que iba a venir en un después, ya está llegando. Convertido en un ahora.

Conforme el modo en que varían ciertos términos de la normalidad en el Clima, se acentúa la conciencia de que las medidas orientadas a lograr condiciones que lo frenen y atemperen, responden a exigencias globales para todos los Gobiernos del mundo. Unas exigencias conforme al peso económico propio de cada uno de ellos, ya que entre los más importantes se sitúan las responsabilidades mayores. La clave está en que es el peso en la Naturaleza de la actividad humana el motor de los factores del Cambio Climático.

De ahí que la defección estadounidense, retirándose del Acuerdo de París, resulte, de una responsabilidad tan grave como el peso de su actividad económica en la generación del llamado “efecto invernadero”,  ya que el CO2 que se acumula en la atmósfera de nuestro Planeta es, cabría decir, el motor del calentamiento global. Algo que reduce, grado a grado, las expectativas de vida sobre la faz de la Tierra.

Las catástrofes de tan distinta gravedad que jalonan el proceso de Deterioro del Clima deben entenderse como las señales alarma que a, estos efectos de alerta, jalonan el itinerario hacia la catástrofe final.