Revolucionarios de antaño, reaccionarios hogaño

El maremágnum ideológico y político en que se encuentra sumida Cataluña presenta componentes de muy acusado interés, especialmente a muchos de los pertenecientes a una generación cuyos padres soportaron la guerra civil y todavía agotados de cuerpo y alma por el peso vital del trance aquel, cargaron con la visión de la Segunda Guerra Mundial, de tan cumplido parentesco histórico con nuestra tragedia fratricida. Parentesco en lo que respecta a los polos ideológicos de aquel tremendo suceso histórico.

Los referentes cronológicos y biográficos son de tan cumplida rotundidad que los pertenecientes a tan zarandeado paquete generacional no pueden menos que caernos, como merecida renta histórica, una perspectiva que enlaza – dentro y conforme la gradación de las distintas promociones que integran cada tramo generacional – el recuerdo de lo que vimos y/o padecimos con el espectáculo político que ahora se nos ofrece por los protagonistas del conflicto presente, con la interacción del grave asunto catalán y el horizonte plenario de la entera política española.

Así, ¿qué tendrá que ver, como reiterable y muy insistido enfoque, el leninismo podemita que eriza el perfil de la izquierda más montaraz, financiado con el crudo pesado del Orinoco venezolano, con el tranco de la revolución rusa que, en unidad de acto, fusiló a la dinastía de los Romanov, con el epílogo pequeñoburgués de una residencia familiar camino de la Sierra de Madrid?

Seguiremos.