Dinámicas de descomposición política en la crisis de Cataluña

Se trata de dos procesos cruzados y en importante medida recíprocamente potenciados. Uno es el propio del catalanismo en sus distintas dinámicas, pretensiones y alientos; otro, el derivado de la política general de España, expresada en los propios avatares de la coalición gobernante. Generada por los términos constitutivos de ésta, en los que privan los ingredientes nacionalistas, determinantes de la primera de las de las dinámicas que convergen en la mas actual masa crítica de la cuestión catalana.

Sólo faltaba a la complejidad del problema, en la que prima la conexión histórica de fondo entre el nacionalismo catalanista y el de la estirpe de Sabino Arana, la arremetida de Iñigo Urkullu contra el propio espíritu de la actual Moncloa, con sus pies tan de barro por la crítica endeblez de sus soportes parlamentarios. Ejemplifica este extremo la consideración por parte de ERC a Torra de que su apoyo a Pedro Sánchez “no es gratis”.

Todo lo cual se viene a complicar más todavía por el grave impacto en estas horas por el impacto anarquista de los CDR (Comités de Defensa de la República) en la dinámica de la masa secesionista. Dónde toda confusión tiene cabida, como expresa la advertencia de ERC (Esquerra Republicana de Cataluña) a Torra, cuando le advierte que “los ultimátums los carga el diablo”, a propósito de su ocurrencia de esgrimir la autoridad presidencial…