Ritmo de crisis, tiempo de reposición

Sánchez no acaba de volver, las pifias en Ministros no terminan de aflorar y la impaciencia electoral comienza a despuntar. El ritmo es de crisis y el tiempo político de impaciencia, reposición y cambio. Entra el otoño, con las hojas del Poder teñidas de amarillo. El calendario político se arremolina: por babor bullen los llantos por la ocasión una vez más perdida; por estribor, cunde la impaciencia y la esperanza por intentarlo de nuevo. En el fondo y en la forma, crisis es cambio y solución de continiuidad; que puede resolverse tanto en un volver a lo mismo en desembocadura, o hacia un inapelable recambio.

En Cataluña, por ejemplo, ¿qué significa el que la policía autonómica cargue por primera vez contra independentistas, movilizados ahora frente a una manifestación de constitucionalistas, además en un contexto de evocación del aniversario del Primero de Octubre? Un cambio en el cambio que significó el 1 de Octubre para la Secesión catalana, no vale ni significa otra cosa que una rectificación en el seno de los regidores del orden público en la Autonomía de Cataluña.

En ese específico suceso al menos, la variación en el ritmo de la crisis escapa ostensiblemente al esquema izquierda/derecha. Y, como tal, Induce a un ajuste de perspectiva analítica. Esta otra actuación de los Mossos, tan opuesta a la de hace un año, abunda sobre lo justo del procesamiento y encarcelamiento de sus mandos de entonces. El tiempo de ahora, al menos por Cataluña, parece de rectificación.