Trump en la ONU, un desafío global como espectáculo

La Asamblea General de la ONU, recién abierta en su presente edición, tiene en el presidente Donald Trump, el más notorio y detonante partícipe de cuantos concurren como cabeza de misión en este foro universal. Ningún otro como él es portador de un currículum tan copioso y, a la par tan polémico, en todo orden de temas y apreciaciones. Privan los hitos en la defección y en todo orden de los abandonos, cambios y discontinuidades. Así, la defección del Acuerdo de París sobre el Clima, la retirada del Acuerdo Nuclear con la República Islámica de Irán, suscrito con la participación de todos los Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania; el cambio a Jerusalén de la Embajada norteamericana en Israel, con los complementos antiárabes de la eliminación de los fondos para Palestina y para el Consejo de Derechos Humanos, reducción de aportaciones contributivas para las fuerzas aplicadas al mantenimiento de la paz; guerra comercial con China, y cambio a clima hostil en las relaciones dentro de la Comunidad Atlántica.

El cambio en tan distintos órdenes temáticos resulta más que sobrado para componer todo un ciclo epocal, cuya consistencia histórica, vista en términos de permanencia, sólo la crónica política y cultural precisará su perfil y efectivo valor.