La gatada “venezolana” de Pedro Sánchez

Cabe que la pretensión del Gobierno de Pedro Sánchez de esquivar la mayoría del Partido Popular en el Senado, para modificar los Presupuestos Generales del Estado, partiera de un consejo del “podemita” Iglesias, al que José María Aznar, en su reciente paso por el Congreso tildó de “peligro para la democracia española”.  Vista la muy perceptible proximidad estratégica existente entre lo que se pretendía y aquello que la doctrina constitucional entiende, respecto la identidad temática de las normas concurrentes en los casos de modificación y ajuste de una de ellas.

Fue en Venezuela donde una combinación de leyes de materia distinta y heterogénea, permitió a Nicolás Maduro, por vía transversal, una alternativa constituyente que redujo a cero la rotunda victoria electoral obtenida por la oposición democrática, en la última ocasión en que los venezolanos pudieron votar.

De ahí en adelante, Venezuela quedó sumida en la dictadura y la miseria. Aunque consolada, eso sí, por los remunerados mensajes impartidos por José Luís Rodriguez Zapatero como factor extrasistema de la dictadura chavista construida, como de rebote, por Nicolás Maduro. Sólo le falta a ZP que éste, tras regresar a Caracas desde Estambul, ahíto de carne roja y pasado de vino, le haya encargado la versión para Venezuela de la correspondiente Ley de su Memoria Histórica.