Orban, por la constante húngara en las disidencias europeas

La recomendación del Parlamento Europeo de aplicar una sanción a Hungría, por vía del Artículo 7 de los Tratados de la Unión Europea, en cuya virtud perdería el derecho de voto en el Consejo de ésta, abre el recuerdo de precedentes históricos dentro del Imperio Austrohúngaro, contenidos en la crónica de la disidencia magiar en la dinámica histórica del conjunto de las pautas políticas propias de la Corte imperial de Viena. La vía genética de lo magiar era más próxima a los finlandeses de Helsinki que la sintonía política de Budapest con las claves geopolíticas del Imperio.

La disidencia húngara turnante, como no podía ser menos, concierne a pautas políticas de la Unión Europea concerniente a los flujos migratorios generados en los entornos geográficos de Europa, generados unas veces por conflictos bélicos de diversa naturaleza, como es el caso de la guerra de Siria, o por la presión demográfica ocasionada por el  subdesarrollo asiático o africano, jalonado a su vez por conflictos armados intestinos.

Resultante de ello es, a su vez, una dinámica añadida de miseria y subdesarrollo. Todo, de un modo u otro, promueve procesos de migración que gravitan y convergen sobre el espacio europeo. El conflicto presiona aquí y desestabiliza los esquemas ideológicos y políticos vigentes en nuestro mundo europeo. Tal es el esquema de fondo desde el que se cuestionan las propias premisas históricas y sociales  sobre las que se ha venido construyendo la Unión Europea.

Por ahí se entienden y adivinan los disensos ideológicos y políticos de ahora mismo. Algunos, como el de la Hungría de Orban, con su propia cepa histórica.