Responsabilidad política por omisión

En horas de confusión política como estas de ahora respecto al mayor de los problemas sobre la unidad de España, las palabras del presidente del Tribunal Supremo, al afirmar que “hay que defender la Constitución cuando resulta golpeada”, resultan de una oportunidad histórica capital en la medida que la unidad de España es el más relevante de sus contenidos patrimoniales, por constituir el soporte de las libertades de los españoles como arquitectura política de nuestro Estado.

Así las cosas, la debatida oportunidad de las aproximaciones  de Pedro Sánchez a Quim Torra, presidente de la Generalidad de Cataluña, ahíto de zaherir al Estado español y a las leyes con que nos gobernamos, el pronunciamiento de Carlos Lesmes en presencia del Rey supone una objeción de fondo a la política seguida por Carlos Sánchez, presidente del Gobierno, en lo que concierne al principal problema al que, en las presentes circunstancias históricas, se enfrenta la Nación española.

La práctica política seguida por el actual Gobierno en el primero de los asuntos nacionales supone, conforme la Presidencia del Poder Judicial, un derrotero de continuidad inasumible y, por lo mismo, insostenible. La responsabilidad por omisión en que se resume este conflicto de poderes, cabe entender que representa crisis institucional, del más alto nivel y orden de magnitud.