Escandalosa presión separatista sobre Gobierno y magistratura

¿Qué es eso de que este Gobierno oriente a la Fiscalía Gneral del Estado para que rebaje su petición de condena a los políticos secesionistas ya encarcelados o fugados, como Puigdemont y sus compañeros de fuga, incursos en la misma aventura política?, tal como se pretende desde la Generalidad catalana y espacios aledaños en las ondas secesionistas.

Contra la situación judicial de los responsables de participar en el golpe de Estado para independizar a Cataluña, tal como entendió el instructor en su momento y entienden los fiscales concernidos en el proceso, mientras ultiman sus escritos de calificación; situación en cuyo entorno político se, ha generado, respecto de los encarcelados y los fugados, un estado de cosas plagado de tensiones nada compatibles con la normalidad que demanda el orden púbilco. Algo que desborda de largo la sola precisión o distingo entre el político preso y el preso “político”.

La cosa no es para bromas. España es una democracia, y en sistemas así no hay presos políticos, como ocurre en Venezuela y toda suerte de dictaduras. La argucia semántica de los independentistas con el juego de este equívoco es de importancia mayor en su estrategia internacional ante el muy sucio juego en juzgados belgas y alemanes.

En el marco histórico político de esta próximas fechas es de la mayor Importancia limpiar los cristales a través de lo que se ve qué hace y deja de hacer el Gobierno de Pedro Sánchez. No basta con tener bien recompuesta y manejada la Televisión del Estado.