Cumbre coreana de otoño: ¿Cumbre hacia la unificación?

Por una vez, y en la remota espera de que fuera precedente de otro tanto, las trapisondas políticas internacionales del Presidente Trump, parecen valer para base de frutos nuevos a la par que Inesperados. Si a propósito de las dos Coreas, la del Norte se mueve hacia el desmontaje del desafío nuclear, también lo viene hacer, parece, hacia la concreción de un proceso político susceptible de desembocar en la meta de un genuino Tratado de Paz que jubile el de Alto el Fuego sobre el que han circulado las relaciones entre Seul y Pyongyang, desde el momento en que cesaron los combates entre las dos Coreas. Hora histórica aquélla que disparó la desaparición histórica del general Mac Arthur como referente histórico capital en la Guerra del Pacífico con el Imperio del Sol Naciente.

Lo que se viene para este próximo otoño es la formalización, negro sobre blanco, sobre blanco. de la desembocadura de un proceso de convergencia y aproximaciones políticas entre las dos mitades físicas y políticas de la nación coreana. Una convergencia -preciso es recordarlo – que se vino a frustrar repetidas veces, por la gravitación del propio peso de las tensiones, más que sólo intermitentes, estructurales, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, unas veces, o con la China de Mao en otras, hasta que desaparecieron éstas últimas tras de la visita de Richard Nixon a Pekín para entrevistarse con Mao.