Ante la presión migratoria africana sobre Europa

Más que la oportunidad del debate hispano-alemán entre Sánchez y Merkel dentro del marco central de Doñana, habrá que hablar de la continuidad de la política exterior española con su atención a los procesos internos en el vecino Continente, generadores de la presión migratoria que se manifiesta sobre la cuenca mediterránea, que se viene a sumar a las procedentes de Oriente Medio, a resultas de la eternizada guerra civil que se padece en el interior de la nación siria. Aunque han sido las fuentes africanas del problema las que mayor número de migrantes derraman sobre la cuenca mediterránea, de mucho mayor peso ahora sobre su parte occidental.

Nadie, a estas alturas, descubre ningún mediterráneo cuando lleva a primer plano debates como el sostenido estos días en la provincia de Cádiz. Tanto por parte del actual Gobierno como desde la Oposición, en la actual actualidad se acaban de producir pronunciamientos sobre la oportunidad histórica de arbitrar soluciones globales sobre el territorio africano como el que se convino para Europa, desde Estados Unidos, para repararla de los estragos ocasionados por la Segunda Guerra Mundial.

No son únicamente las carencias puntuales en naciones norteafricanas, como las de Marruecos. Argelia y Túnez, las que reclaman la atención como destinatarias de ayudas exteriores, procedentes no sólo de Europa sino de otros ámbitos, asiáticos y norteamericanos. De lo que se trata es de la aportación de recursos bastantes para corregir en el corto y medio plazo los profundos desequilibrios estructurales, derivados en muchas ocasiones de abusos y errores habidos durante el pasado colonial, de tan variado y heterogéneo balance histórico.