El Gobierno atiende el pago al nacionalismo por servirle

La continuidad del servilismo socialista, en términos de complicidad moral con el nacionalismo luego de la Transición, se viene a poner de manifiesto en esta nueva legislatura, aunque ahora venga de las singulares circunstancias que presidieron la génesis de la cursante mayoría de Gobierno. El costureo extremo aplicado a la operación, como no podía ser de otro modo, ha terminado, antes que después, en poner sobre la mesa la cruda indigencia moral de la operación.El vasquismo ha cobrado a precio de oro su apoyo a la candidatura de Pedro Sánchez.

Ahí está, escandalosamente manifestada queda, la tarifa aplicada por el Partido Nacionalista Vasco a su exigua pero bastante contribución para que arribara a la Presidencia del Consejo de Ministros sin disponer de escaño propio en el Congreso. De tal modo, el nacionalismo vasco que Rige en su Autonomía ha conseguido del Gobierno para todos los españoles que etarras en prisión sea trasladados a cárceles próximas a sus familias y a las de las víctimas del terrorismo en el que ellos militaban con todo orden de contribuciones. Pero no en todo eso; también, sin haber pedido perdón a quienes criminalmente acosaron o persiguieron.

Estas prácticas de gobierno, como acaba de precisar el eurodiputado Carlos Iturgaiz  y presidente que fue del PP Vasco, en carta a Grande Marlasca, significan implícitamente un diseño de progresiva amnistía al servicio de la interna armonización del nacionalismo vasco. Todo huele,en la pretensión del PNV, asistida poco menos que oficialmente, de absolver de sus crímenes a la canalla etarra. Para que todo quede como si aquí, en España no hubiera pasado nada.