Putin espera la independencia de Cataluña en dos años

 

Según información que este domingo publica La Vanguardia, Putileask, una Onege con base en la Embajada de Ecuador en Londres, es la fuente noticiosa de la grabación según la cual Vladimir Putin, el presidente ruso, en una charla telefónica con Donald Trump, su igual estadounidense, le comunica que se aplaza indefinidamente la entrevista que habían convenido realizar el próximo otoño. Pero lo más relevante de esa conversación para los españoles es cuando el ruso dice : “Tengo la esperanza de que en un par de años Cataluña se independice”: Conviene considerar el casi seguro origen de esta fijación putiniana en el que inmediato futuro de Cataluña. La independencia de Kosovo tras la Guerra de los Balcanes y la desmembración de Yugoslavia. No tuvo Putin entonces ningún empacho en expresar desaprobación, desde su profundo eslavismo, ante el suceso kosovar. Aquello suponía, como un castizo vendría a decir, tanto como la apertura irreversible de la desmembración de Yugoslavia. Algo, a su parecer, inseparable de cabo a rabo de la gravitación de la OTAN, en cuyo sistema es España, para lo geopolítico, componente de primera magnitud. Desde una perspectiva así, Putin columbraría la independencia de Cataluña como el equivalente sistémico de lo que fue para Yugoslavia la independencia de Kosovo.

Tampoco cabe olvidar qué juicio mereció al del KGB ya encajado en el mando supremo del Kremlin del Kremlin, la desaparición de la Unión Soviética.Nada más y nada menos que una “catástrofe geopolítica”…

De todo aquello en adelante tiene su lógica todo el proceso putiniano y cuanto ahora se desvela de los dimes y diretes de los diálogos entre Vladimir Putin y Donald Trump. Incluido en ello, además, las expectativas del Kremlin sobre la separación de Cataluña y las trapacerías en la Unión Europea.