Crítica pérdida de estabilidad gubernamental

La aprobación del techo de gasto tributario y el futuro de la Dirección de TVE han sido las dos cuestiones con las que PD e CAT y Esquerra Catalana han puesto en un brete estabilidad, futuro, político y sueño de Pedro Sánchez. En el fondo de la disyuntiva planteada por el paquete separatista palpita, con estridencia cierta, la disyuntiva de fondo sobre la que nunca dejó de balancearse la cuestión límite que vino a enmarcar la aventura que engendró al cursante Gobierno: traducir a compromiso con el separatismo catalanista esa logomaquia de la “Nación de naciones” el propio concepto de España en la dialéctica con el Govern instalado en la Autonomía de Cataluña.

A lo más que ha llegado la interlocución con Quim Torra ha sido, por el jardín de la Moncloa, a la evocación implícita del último de los amores de Antonio Machado. Muy posiblemente, quedará la pasión política de Pedro Sánchez en la escala misma de la evocación onírica del poeta: “alto Guiomar sobre el río, jardín de un tiempo cerrado con verjas de hierro frío”. Más que sólo fría, en los hierros de la realidad política, ha sido la evidencia de que los fluidos del poder no se pactan ni transportan en imposibles cestos de agua turbia, revuelta y necesariamente minoritaria.