Test político y evidencia lógica

Entre la cuestión de qué puedan dar de sí los versos a Guiomar de Antonio Machado, brotados por La Moncloa desde su ensoñación, la ensoñación de ella, “alto, Guiomar sobre el río, jardín de un tiempo cerrado con verjas de de hierro frío “: escenario ocasional del encuentro de este presidente del Consejo de Ministros, Pedro Sánchez, con Quim Torra, sucesor y delegado de Puigdemont al frente de la Generalidad de Cataluña, de un parte, y de otro punto, el grave problema suscitado por los jueces alemanes del Tribunal Superior de Schleswig-Holstein al disentir de los hechos aportados por la Fiscalía del Tribunal Supremo de España, desde lo cual difiere de las conclusiones penales de nuestro TS, con lo que se injiere en la soberanía de nuestro Poder Judicial.

Rebajar la potestad sancionadora de la Justicia española por la vía de discutir hechos probados, los de la violencia física y política por parte de los separatistas catalanes, es injerencia palmaria, aparte de aberración dialéctica. Sólo las opiniones se discuten; los hechos, se comprueban. La fiscalía española fundamenta su conclusiones penales sobre la muy impecable solidez fáctica de ls pruebas.

Otra cosa será qué pueda convenir  más desde un punto confort político al actual Gobierno español, con sus pies de barro por la naturaleza de sus apoyos parlamentarios, a veces feudatarios o comprometidos con los separatistas procesados y condenados. Por obvio razones de coste y economía procesal, el recurso jurisdiccional de la Justicia española frente a la de Alemania se traduciría en una penosa carga de inestabilidad para nuestro orden público, en Cataluña y fuera de ella.

De ahí que la opción de nuestra salida de Schengen habría de verse esencialmente como una razón de prudencia nacional.