González Pons tiene razón

Lo importante, considera el eurodiputado español, es que Puigdemont sea juzgado aquí en nuestra nación y que vista la negativa alemana a considerar el alegato de la soberanía judicial propia, España estaría legitimada en su denuncia del Tratado de Schengen dado el quebrantamiento germano del principio de reciprocidad que supone la resolución del Tribunal de S. Holstein, al reducir  fundamento jurídico de la demanda española a sólo el delito de malversación, cuando concurren otros tan graves como el de rebelión, incluidos en el auto en el auto del Juez Llarena.

Pero una cosa es ceñirse a la defensa de los derechos nacionales que nos corresponden ante el mundo, y otra puede ser la derivada de la voluntad y de la posibilidad política de este Gobierno para enfrentarse a tareas que pueden comprometer su misma capacidad maniobra, vista la condición de los materiales ideológicos en que están cimentados sus apoyos parlamentarios, especialmente en los espacios de gravitación más sensibles y sintónicos con  los separatismos catalanista y vasco, que imprevistamente se han encontrado con un monumental regalo de Reyes llegado desde Alemania.