Europa hace cuentas nuevas para su defensa

Como no podía ser de otro modo, el efecto Trump es de alcances críticos en todos los componentes y factores estructurales de poder en el orden internacional, especialmente en el ámbito de Occidente y, dentro de éste, en lo que concierne a Europa dentro de la aun subsistente solidaridad atlántica. Un ámbito en el que la propia Unión Europea se inscribe dentro del conjunto de subespacios sensibles al impacto de la actual Casa Blanca en el arranque de este Tercer Milenio.

Dentro de la cosmografía trumpiana y, como reacción a ella, resulta  obligado enmarcar la fórmula europea, de iniciativa gala, de crear una Fuerza Europea de Intervención Militar rápida al margen de la UE,  compuesta por nueve países para la realización de operaciones urgentes  en el exterior del espacio comunitario. África y el Mediterráneo en particular,  componen los escenarios de mayor previsibilidad operativa.

El cambio que ha supuesto la irrupción en la vida occidental del actual Presidente de los Estados Unidos ha generado una dinámica  radicalmente distinta para el mundo de ahora mismo, aunque dentro de este en el estamos los europeos todo queda más concretamente afectado. Hay que felicitarse por tanto de esta iniciativa francesa por su notable oportunidad. A situaciones nuevas corresponden esfuerzos distintos y una cultura estratégica distinta, compartida en primer lugar por los propios europeos.