Erdogan aguanta y crece en el poder

Recip T. Erdogan, el contratipo de Kemal Ataturk, democráticamente sostenido en el poder desde 2003, ha vuelto a ganar las elecciones turcas en términos de repetida contundencia, conforme datos reflejados en el recuento de sólo un tercio de los votos escrutados.

Contrariamente a lo que fueron las previsiones en anteriores comicios, en esta ocasión hubo vislumbres de que las cosas pudieran no estar tan claras como hasta ahora; especialmente por lo que se refería a las probabilidades de la alternativa laicista representada por el opositor socialdemócrata Muharrem Ince.

La continuidad expansiva de Erdogan en el poder se expresa en términos cuantitativos y cualitativos. Las urnas de ahora le han abierto, franqueado el paso, a una ampliación de poderes y facultades. En el presidente turco, su lado ejecutivo se ve reforzado por merma y sensible reducción del Poder Legislativo. Golpe a golpe, especialmente desde la aportación de este último, Erdogan, en concreto por su islamismo, -se ha resuelto como contratipo de Ataturk, definido tanto por la secularización del poder político turco como por la instalación de la república como forma histórica del Estado. Y lo apuntado: además de aguantar en el mando, Erdogan lo hace con más atributos y prebendas.