La dialéctica catastrofista del presidente Trump

De vuelta del encuentro de Singapur, con el Acuerdo de Desactivación Nuclear y el programa de desmontaje de todas las parafernalias y dispositivos inherentes a cuanto se había dispuesto hasta entonces por la dictadura comunista norcoreana, Donald Trump, vuelve a sacar la caja de los de truenos en otro compás y capítulo de su política exterior. El de la beligerancia con los aranceles y el cambio de los conciertos y pactos multilaterales por escenarios puntuales de conflictividad con potencias individuales, de mayor o menor cuantía, o frente a órganos multilaterales, como la Unión Europea. Y. Asimismo,  frente a foros plurales como el G-7.

Ahora corresponde a China el turno de los desafíos del estridente Trump. La cuenta de la carga arancelaria a China, en el desafío comercial es de 43.144 millones de euros. Pero la cuestión es más que debate dialéctico de la Casa Blanca por las escalas de poder económico de Pekín, con ser éstas de tan altísimo alcance y relevante magnitud. Como ha dicho la Directora del Fondo Monetario Internacional, C.Lagarde, el fondo del asunto es que al final sean las dos partes las perjudicadas por el choque ; a lo que, cabría añadir, la observación de que tampoco ahí acabaría lo negativo del balance dialéctico, puesto que es de prever que la onda llegaría a los confines del entero comercio mundial.

Dicho de otra manera, la dialéctica catastrofista de Donald Trump, lo que  pone sobre la mesa es tanto como la propia sostenibilidad ecológica de su dialéctica sobre los conflictos internacionales en todo orden de materias. Desde las militares a las comerciales.De las guerras, se ha dicho, se sabe siempre como empiezan pero nunca como acaban. Pasa otro tanto con sus aledaños.