Rigor constitucional ante el secesionismo

Ante la marejada secesionista en Cataluña, ostensiblemente relanzada tras de la retirada del artículo 155 de la Constitución, el reverdecimiento de la beligerancia ideológica del nacionalismo vasco en sus diversas magnitudes de presión contra la unidad nacional española, y las reactivaciones de la siembra catalanista en Valencia y el archipiélago balear, la debilidad parlamentaria del Gobierno cursante no es la tesitura de poder más adecuada para disponer nacionalmente, la arquitectura policial más adecuada en el sostenimiento del orden jurídico-político. 

Urge un Gobierno de base parlamentaria sólida, numéricamente segura para sostener las pertinentes actuaciones que demanda el subversivo estado de cosas al que ha llegado la situación de revancha contra lo actuado desde la base jurídica aportada por la activación del precepto constitucional referido, que se estableció, precisamente, para responder a situaciones como la que ahora cursa. 

En este sentido, parece lo más razonable y proporcionado, de un lado, que el Partido Popular acometa lo más rápidamente posible la tarea de reconstituirse políticamente con la celebración de su congreso, conforme resulta necesario, previamente, a la convocatoria de unas Elecciones Generales, para que de ellas salga la mayoría parlamentaria suficiente y proporcionada al nivel de emergencia nacional por la que atraviesa España. 

Los estrategas del secesionismo son plenamente conscientes del rango de debilidad e indefensión por el que cursa ahora la unidad nacional de España. Aunque no falten los que sientan, piensen y procuren lo contrario, el camino del cambio necesario pasa por la inmediata celebración del esperado congreso del Partido popular y la consiguiente articulación parlamentaria de una mayoría nacional efectiva. 

Una noticia de última hora, el anuncio de Maragall sobre la reapertura de las “embajadas catalanas” en dos o tres semanas, resume y ratifica lo urgente de una reacción nacional, política y jurídica, contra la expansiva revancha separatista.