Trump pone a prueba solidez de Occidente y seriedad de Estados Unidos

El aún sin cerrar problema norcoreano, tema de los albores de la Guerra Fría, ha venido a magnificarse como incógnita global, para la paz del mundo, luego de que en su transcurso fuera abordado por el orate cabal (al menos formalmente, que no es poco) instalado todavía en la Casa Blanca, no se sabe hasta cuándo. La suya es personalidad que transgrede de modo muy reiterado la frontera de lo inconveniente.

Todo eso, sumado a las broncas en los espacios dónde históricamente se ha sustanciado  el entendimiento entre los componentes de las alianzas y consensos occidentales, tanto en la defensa militar como en los postulados políticos y económicos ha sido puesto en cuestión por quien ahora deja entender su muy satisfecha percepción de lo convenido en la Cumbre de Singapur, tras de los dimes y diretes que han precedido el sonoro desenlace del encuentro.

Es mucho, del todo demasiado, lo puesto en cuestión por este digamos señor por cuya perpleja opinión ya van y vienen interrogantes sobre si el presidente Trump no  acabará siendo, como lo han sido otros, carne de impeachment. Proceso judicial de descabalgamiento de su magistratura.

Es lo que debaten sus compatriotas. Puesto que lo suyo pone a prueba la solidez de Occidente y la seriedad de Estados Unidos, como se dice en el encabezamiento de este apunte.