Redefinición política del tema norcoreano

Rusia, que nunca estuvo ni fue ajena al problema norcoreano, ni ahora con Kim en Pyongyang ni antes, con su padre y con su abuelo, redefine su papel con la entrada en escena de Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Vladimir Putin desde el primer Gabinete de éste, a menos de dos semanas en la rescatada Cumbre de Donald  Trump, en Singapur, con el supremo dirigente norcoreano.

Ello, con la más que sabida concurrencia de la China de Xi Jinping y la resintonizada relación política entre Seúl y Pyongyang, que engrana a su vez con la obligada presencia de Japón en la escena, la entrada de Lavrov en escena a estas horas, configura la probabilidad de una nueva ronda de negociación internacional para que la Cumbre dichosa de Trump con el norcoreano se enmarque y dé paso a una mesa de negociación de naturaleza multinacional, capaz de resolverse y dar paso a una Norcorea esencialmente distinta a lo que fue hasta ahora … Es decir, en una suerte de duplicación, al sur del Paralelo 38, de la otra Corea, como nación industrial aplicada a la industria civil.

La hipótesis sería practicable si con el concurso de la ONU, o sin ella, se volviera a la conferencia internacional aquella que tiempo atrás, con el padre de Kim en el Trono Rojo Norcoreano. Éste llegó a conclusiones de paz finalmente fracasadas, cuando los interlocutores occidentales confiscaron, en bancos asiáticos, los fondos obtenidos por las exportaciones norcoreanas de tecnología de misiles. Posiblemente a la República Islámica de Irán.