Diplomacia de ‘Trumpicones’ compartidos

Habrá el mundo de acostumbrarse, mientras las urnas estadounidenses no establezcan lo contrario, a que lo discursos presidenciales se desdigan una vez y otra, tal como acaba de suceder, en política exterior, a propósito de la cita en Singapur – convenida para el próximo 12 de Junio entre el actual titular de la Casa Blanca y el presidente norcoreano.

Entendido que mejor es que subsista el camino, por largo o tortuoso que sea, que el conducto desaparezca y las puertas se cierren a la eventualidad de una guerra nuclear.

Por ventura, parece según las últimas horas, que a la voladura del espacio para las pruebas

nucleares al norte del Paralelo 38, en Corea, pueda suceder el pacto en Singapur que cierre el paso a la demencia atómica en el poder comunista norcoreano.

Habrá de concluirse, por tanto, que incuestionablemente mejor es la Diplomacia, aunque sea a trompicones, de Trump y Pyongyang, que la permanencia del albur de un apocalipsis nuclear en uno u otro extremo del Pacífico. O en el entero planeta Tierra.