Trump enlaza Norcorea con los misiles de Irán

Aunque nada se haya manifestado directamente al respecto, la aparente desactivación del clima de vísperas para la cita de Singapur entre el presidente Trump y el de Corea del Norte, Kim Yong-Un podría resultar del sobrevenido apremio del primero al de la República Islámica de Irán para que sume al abandono de la opción nuclear el de su correspondiente arsenal misilístico. La correlación entre uno y otro punto, tanto ha podido ser establecida, por la propia naturaleza de sus respectivas materias, en el momento de exigir la retirada de lo primero. O luego. Que es lo menos lógico.

De ahí que resulte lo más lógico, por el juego de los precedentes y datos concurrentes, que esta segunda exigencia al régimen de los ayatolás se haya planteado por sugerencia y/o presión del Gobierno del Estado de Israel. Como todo lo demás… Es decir, conforme a la hipótesis de que el cambio de la política exterior de la actual Casa Blanca a partir de su denuncia del Acuerdo de 2015 con Irán es de inspiración israelí. Siendo corolario de lo mismo el traslado a Jerusalén de su Embajada desde Tel Aviv, donde se encontraban establecidas las de todos los Estados que reconocían hasta entonces a Israel.

La percepción israelí del régimen iraní como su más inmediata fuente de inseguridad militar, ha primado siempre – directa, o indirectamente por vía de terceros (sirios, libaneses de Hezbolá, o yemeníes del chiismo) -, sobre todo los demás. Ello explica que el Mosad detectara en el aeropuerto de Damasco al especialista iraní que volvía de Corea del Norte, y al que después eliminaría en Teherán. La misilística de Corea del Norte, elaborada en sus comienzos desde aportes tecnológicos rusos, ha sido desde siempre más que sólo un dolor de cabeza para Israel.

Es por ello de toda lógica que pidiera a Trump que se la exigiera también a la República Islámica de Irán, buen pagador y comprador del régimen Norcoreano. Las cerezas no se enredan por casualidad.