Nicaragua completa el fracaso de la izquierda iberoamericana

Las 60 muertes ya contabilizadas en las cuentas de la represión del sandinismo gobernante en la patria
de Rubén Darío, preside el cierre y remate del ciclo de izquierda populista en el Hemisferio Iberoamericano, toda vez que la violencia de la represión de las protestas, con francotiradores para matar de tiros al pecho y la cabeza, ha determinado el fin de la mediación eclesiástica, que el régimen de Gabriel Ortega había rogado al Vaticano, en semejante medida a lo practicado por el golpista sistema del actual chavismo venezolano encarnado por Nicolás Maduro.

El declive del populismo izquierdista en América hispánica se acentúa con la incorporación de nuevas bajas en la nómina de gobernantes concernidos, como es ahora el caso de Rafael Correa, que presidió la nación ecuatoriana y es cuestionado desde quien le ha sucedido, por supuestos pagos procedentes del narcotráfico colombiano de las FARC disidentes del acuerdo de disolución con el Gobierno de Bogotá.

En el cuadro de fracaso de los Gobiernos de izquierda americanos habría que incluir la dificultad que encara la perpetuación del régimen de Evo Morales en Bolivia. Si a ello se añade cuanto de mucho supuso el cambio político en la Argentina Kirchneriana y el compás que ha supuesto el encarcelamiento de Lula da Silva, líder histórico de la izquierda brasileña, se arriba a la conclusión de que en el ámbito suramericano el espectro de la izquierda populista llega a su ocaso.