El reciclaje del etarrismo

Es en el vértice navarro de las Españas por donde, desde Alsasua en delante, se polariza la recomposición de una de las puntas más activas del etarrismo. Y en estas horas, junto la de Cataluña. El dato de los maestros separatistas agitando los tricornios de la Guardia Civil para vocear, entre la mayoría de los chicos, la identidad de los progenitores de las minorías – incitando a una dinámica de desradicación -, define bien a las claras los mismos objetivos que los sembrados en la Comunidad Foral por quienes siempre pretendieron extirparles su identidad, histórica y antropológicamente diferenciada de várdulos y otros pobladores prehispánicos asentados; junto al Cantábrico oriental. Que los genuinos vascones tenían su asentamiento en Navarra y hacia el Pirineo central, según precisó don Claudio Sánchez Albornoz.

Ya se ha señalado cómo Ana Beltrán, presidenta del Partido Popular en Navarra, acaba de denunciar la insistida presión del vasquismo radical para desvitalizar la identidad navarra en la Comunidad Foral; una presión espolvoreada con alientos del “dimitido” etarrismo, expresado en claves de beligerancia expresa y hostilidad manifiesta contra la Guardia Civil. Toda una masa de significantes en la que los sucesos de Alsasua cabría entenderlos como la Punta del Iceberg.

En un contexto de tal naturaleza, no es difícil avizorar de qué modo, ante el encerado de la reflexión sobre el paralelismo y convergencia de datos entre Navarra y Cataluña, concretamente en lo que toca a conductas, de una parte, y actitudes de otra contra la Guardia Civil, deba insistirse en la reflexión de que el acoso etarra y el de sus epígonos contra la unidad de España,  subsiste, persiste y encona.