La disidente dedicatoria de Sergio Ramírez

Acaso, lo que menos era de esperar a la dictadura nicaragüense de Daniel Ortega, era la dedicatoria de Sergio Ramírez, que fue vicepresidente suyo en el régimen revolucionario que tumbó al de los Somoza, y que ayer recogió el Premio Cervantes de manos del Rey de España en la Universidad de Alcalá de Henares. La dedicatoria del más alto galardón de las letras españolas, el Premio Cervantes, a las víctimas de la represión por parte de la dictadura en que ha devenido lo que fue el cambio aquel, ha sido tanto como un puntillazo.

La presteza con la que el regidor de la dictadura venezolana, Nicolás Maduro ha hecho acto de presencia  en Managua para testimoniar su solidaridad con el involucionado régimen nicaragüense, certifica lo muy radical del signo totalitario en que ha venido a cristalizarse el sistema heredado de Hugo Chávez, políticamente abducido por el régimen del comunismo castrista, en el que el joven conductor de autobuses echó sus primeros dientes para el sovietismo en Iberoamérica.

La marcha atrás realizada el domingo por el presidente nicaragüense todavía no ha bastado para que la violencia desaparezca del país,  mientras que Daniel Ortega, como hizo en su momento Nicolás Maduro, ha pedido ayuda al Vaticano. De todos modos cabe vaticinar que el régimen sandinista ha sufrido daños irreversibles. Han sido más de 20 las muertes y en torno al centenar los heridos.