Interrogantes cubanas y variantes venezolanas

El cambio en la Jefatura del Estado cubano llega acompañado de la continuidad en el vértice de su Partido Comunista, que pesa tanto o más, en términos de poder, que el Estado mismo; de lo que se infiere que, en el proceso evolutivo de la realidad social y política cubana, la continuidad prevalezca sobre el cambio en términos de física política y rangos de poder. Al fin y al cabo, el nuevo Jefe del Estado, Miguel Díaz-Canel, además de subordinado político como militante del PCC, preside una estructura jurídico-política, el Estado, a la que domina la fuerza inapelable del Partido. Desde condiciones tales, las variables de fondo parecen muy limitadas, y circunscritas, en la práctica, a una cierta apertura económica. Aunque el abismal fondo de la implosión económica de Venezuela puede traducirse en una reducción sensible de las ayudas de los socorros en petróleo.

De todos modos, el caso venezolano -alumbrado a la actualidad por la normalización de las relaciones con España- comparece como una variable,  en lo económico y en lo político, de las propias claves de menesterosidad que presiden la situación cubana, ya que Nicolás Maduro se “formó” ideológicamente en los Talleres Revolucionarios de La Habana.