Alerta europea frente a la campaña separatista desde el catalanismo

Desde la premisa del unitario principio de integración que preside el actual proceso histórico europeo, como no podía ser de otro modo, se ha disparado la alerta ante la campaña del separatismo en Cataluña, al aire del fallo de un tribunal regional alemán y de la torpeza semántica de una ministra de la República Federal en torno al fallo judicial en cuya virtud fue puesto en la calle Carlos Puigdemont, expresidente de la Comunidad Autónoma, con una determinada fianza, luego de rechazar el cargo de rebelión y sin pronunciarse aun sobre el de malversación, contenido en la misma sentencia del juez español.

Sabidos por los lectores estos extremos, no lo son suficientemente, sin embargo, los términos de la campaña que el independentismo mantiene, más allá de nuestras fronteras, sufragada, en buena medida, con recursos del erario público español, conforme se refleja en los respectivos sumarios judiciales instruidos a los más de los políticos secesionistas actualmente en prisión.

Pero quizá sea lo más relevante de esa campaña de este separatismo sea la concurrencia simbiótica de grupos populistas y gentes de extrema izquierda. Contra esa dinámica, merece cumplida atención el acuerdo de fuerzas conservadoras europeas suscrito en Lyon para activar políticas específicamente orientadas a contrarrestar la acción de la dicha campaña, vertebrada ahora en torno al expresidente de la Generalidad de Cataluña. Lo más esperanzador de este consenso de Lyon es cuanto revela que en Europa se abre una dinámica de alertas frente a los acosos emergentes contra el proceso de consolidación de la unidad histórica de Europa.