La catástrofe policial de Maduro en Carabobo

El catastrófico incidente implosivo del desgobierno venezolano, ocurrido en una comisaría de policía contra la vida de más de 60 detenidos –estibados literalmente, en el angosto recinto, como si mercancía fueran– ha venido a reiterar la prueba de la  rotunda incapacidad gestora de un sistema dictatorial de poder, sin  otro control ni gobierno que el de la vida y libertades de los súbditos; pero, sobre todo, de las riquezas de Venezuela.

Esta es la hora en que la dilapidación de los cuantiosos recursos naturales del país, muy en primer lugar los hidrocarburos de la cuenca del Orinoco, además del abandono, en los tiempos abundancia, de otras fuentes de riqueza y de trabajo, como el sector agropecuario, el desarrollo industrial y los menesteres artesanales, han determinado que al llegar las crisis del petróleo, con la desestabilización crítica de sus precios, la crisis económica global que sobreviene a Venezuela, crispa el rigor da la dictadura chavista. La inseguridad pública se dispara y el sistema penitenciario resulta insuficiente para albergar el torrente de reclusos que despachan los tribunales.

Y por si algo faltara al respecto, los presos políticos, la población reclusa que genera represión dictatorial del madurismo chavista, componen la cuota correspondiente para la saturación carcelaria en cuyo contexto se ha producido el catastrófico suceso de la comisaría policial de Carabobo.