Las compartidas claves de nuestros separatismos

La ocurrencia dialéctica, cebada en el propósito fraterno del nacionalismo vasco hacia el nacionalismo catalán, que el tal Aitor Esteban, diputado del PNV en el Parlamento español, de repetir la consigna del separatismo de barretina de que “los jueces se “arrogan la misión de salvar a España”, añadiendo que la vigencia del Artículo 155 resulta incompatible con con el apoyo de su partido a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Es falacia de enorme tamaño.

De enorme tamaño y pareja irresponsabilidad, precisamente cuando el Juez del Tribunal Supremo procesa por rebelión a 13 líderes del mundo Independentista de Cataluña y justo en la víspera en la que la tal Marta Rovira toma las de Villadiego y se da el piro por las huellas mismas de Carles Puigdemont, principio y fin de la Generalidad soberanista.

El daño causado por el soberanismo de fractura es de doble naturaleza: al decoro de España, como democracia ejemplar y  forjadora de patrias nacionales a lo largo de la Historia, y a los intereses de la inmensa mayoría de los catalanes. Pero junto a lo habido y padecido allí por causa de la antiespaña, es necesario y oportuno reparar en los riesgos políticos que anidan en la reiterada. traición de tan interesados aliados.